India: así fue la epopeya de crear su Constitución

Se dio comienzo el 26 de noviembre a la celebración del septuagésimo aniversario de la aprobación de la Constitución india, el 26 de enero de 1949, y de su entrada en vigor, el 26 de enero de 1950.

Como era previsible, una carta fundamental para la nación más diversa y compleja del planeta derivó en un texto extenso: 390 artículos agrupados en 22 capítulos y 8 anexos. El proceso hacia la constitución es una verdadera epopeya, un ejercicio colectivo ejemplar nutrido de múltiples vertientes de pensamiento, mas con un hilo conductor, el sentimiento aglutinante y justiciero de un pueblo que apenas vislumbraba el desafío de la ciclópea tarea de construcción nacional, pero determinado a ser independiente y regente de su propio destino.

La gestación de la independencia, desde sus inicios, enfrentaba el escepticismo que la metrópoli colonial esparcía por todo Europa. John Strachey, administrador colonial y gran conocedor de la India, lo resumió así: ¿qué es la India?, se preguntó en un ciclo de conferencias a su cargo. Y sigue: “Ese país no existe…La India es un nombre que damos a una dilatada región que comprende multitud de países diferentes”. Y concluía, con base en la realidad a su alcance en 1888, que la India carecía de los factores constitutivos de una nación: raza, lengua, religión e historia comunes.

Sin embargo, como bien lo anota el miembro de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España Rafael Iruzubieta, distinguido con el Premio Padma Shri 2010 del Gobierno de la India, ya se podía percibir en la época colonial una cierta homogeneidad, que necesitó de grandes líderes dueños de enormes capacidades en la pedagogía popular para transformar gradualmente ese sentimiento en una fuerza nacional, más allá de los conceptos tradicionales de la ‘cuestión nacional’.

Y concluye el reputado profesor : “La nación India ha sido el resultado del proceso de liberación, más que su punto de partida. La historia de la India lo demuestra, por ser en verdad la historia de una toma de conciencia nacional que ha ido consolidándose a partir su independencia en el año de 1947”.

La ideología de los nacionalismos europeos impregnó el pensamiento del movimiento por la liberación. La historia de la independencia americana y la unidad italiana sirvieron de ejemplo a los líderes e intelectuales en India y como referencia de las diferentes escuelas de pensamiento.

Gandhi recomendaba estudiar la vida de Garibaldi, conocidos fueron los escritos de Stuart Mill y de Burke. Tuve el placer de visitar la biblioteca de la Sociedad Teosófica en Madrás y me encontré con formidables textos de Bernard Shaw y Annie Besant.

Todas estas influencias alcanzaron al Congreso Nacional Indio y aun a la Liga Musulmana, donde se pensó por un tiempo en la posibilidad de un estatuto autonómico con representación, tal como se dibujó en el llamado Pacto de Lucknow.

Para no ser pretenciosos en esta síntesis, llegaremos al mes de agosto de 1942, cuando, tras una represión brutal contra los seguidores pacíficos del satyagraha, Gandhi despeja la proclama de graduaciones y promueve el movimiento ‘Quit India’ (dejen India): “Quiero libertad inmediatamente, esta misma noche, antes del amanecer, si fuera posible. Libraremos a la India o moriremos en el intento, no viviremos para ver la perpetuación de nuestra esclavitud”.

Empero, anota Iruzubieta, para cristalizar tal ferviente deseo era necesario integrar los 554 estados regidos por príncipes o marajás, los cuales habían sobrevivido bajo la protección británica. “La ley de independencia de la India, votada en 1947 por el Parlamento británico, eximía a todos los estados de su obligación del juramento de fidelidad a la corona y los hacía libres de disponer por sí mismos de su suerte. Pero, un mes antes de la proclamación de la independencia, el Congreso Nacional Indio rechazó categóricamente las pretensiones de los príncipes a la emancipación". 

De hecho, el 15 de agosto de 1947, fecha de la independencia, todos los estados dirigidos por príncipes, excepto tres, habían aceptado ya su anexión a la Unión. La India iniciaba por primera vez en su historia el camino para convertirse en una nación unificada”.

Cumplida la unificación, la construcción política de la India independiente implicaba la elaboración de una constitución. La Asamblea Constituyente se formó en 1946 y se eligió por las Asambleas Provinciales. La asamblea necesitó tres años para cumplir su misión.

El comité de redacción estaba integrado por destacados abogados, en su mayoría provenientes de la pequeña y aún incipiente clase media india. Lo presidió el doctor Bhimrao Ramji Ambedkar, decisión promovida por el propio Gandhi.

Las directrices de la Constitución fueron formuladas por Nehru en la apertura de la Asamblea Constituyente: “La India será una república independiente, soberana, en la que todo poder y autoridad procederán del pueblo. La Constitución garantizará a todo el pueblo la justicia social, económica y política, igualdad de estatuto, igualdad de oportunidades, igualdad ante la ley, libertad de pensamiento, de expresión, de creencias, de fe, de culto, de vocación, de asociación y de acción, dentro de los límites impuestos por la ley y la moral pública. La Constitución proporcionará garantías adecuadas a las minorías, a las zonas más atrasadas y tribales, y a las clases de bajo nivel, así como a otras categorías inferiores”.

Un gran profesor de Derecho Constitucional de la Uned, académico y amigo de Colombia, autor de la versión española más reciente de la Constitución india (2013), Santiago Sánchez González, nos brinda elementos para comprender mejor la carta magna.

La de la India es una Constitución que tiene analogías con otras expedidas por la misma época, incluye dos partes netamente diferenciadas: la dogmática, relativa a los principios, y la orgánica, relativa a las instituciones y procedimientos de actuación. Al igual que la mayoría de las cartas fundamentales, la de la India es una Constitución derivada.

Agrega Sánchez: “El mero hecho de optar por una estructura constitucional de gobierno al modo occidental y la influencia del sistema parlamentario de gobierno inglés así lo demuestran. Son visibles las improntas del modelo estadounidense en lo que refiere a derechos fundamentales, y de la Constitución de la República de Irlanda de 1937 en lo que hace a los principios rectores de la acción política. También puede percibirse la influencia del federalismo australiano o canadiense. Pero la Constitución de la India es en su texto y en su aplicación práctica, un modelo único, ideado para organizar a una sociedad civil única en un contexto geopolítico complejo y de grandes dimensiones”.

La Constitución llega a sus 70 años con 448 artículos, 25 partes, 12 anexos, 5 apéndices y ha tenido 103 enmiendas, la última data del 14 de enero del año en curso. La desmesurada extensión se explica en la complejidad, diversidad y riqueza de la estructura sociocultural de la India. Qué Constitución podría resultar adecuada para gobernar a una población de casi catorce centenares de millones de seres humanos, agrupados durante siglos en pequeños reinos y principados, con cerca de 200 años de dominación británica, con una estratificación múltiple y diversificada en razas, castas, tribus, lenguas, creencias religiosas y costumbres ancestrales.

De ahí la celebración de la cual Colombia debe hacerse parte, fortaleciendo los nexos con la mayor democracia del mundo que a diario nos da lecciones sobre cómo procesar las diferencias en paz y dentro del orden democrático.

La Constitución de la India se funda en la división de los tres poderes, que se integra con horizontales en lo central y estatal, todo ello precedido de un preámbulo que indica rotundamente el origen democrático de la carta magna. De allí parte el texto sobre el cual cabe destacar logros que progresivamente han permitido a India alcanzar un lugar cada vez más relevante entre las naciones de mayor influjo en la historia moderna de la humanidad.

Sus valores esenciales son la justicia, la libertad, la igualdad de oportunidades y la fraternidad. La Constitución dispuso la abolición del sistema de castas, adoptó el carácter laico e hizo de India uno de los federalismos auténticos en el mundo.
La laicidad ha sido fundamental para manejar los problemas tanto de los remanentes del castismo como de la influencia más que proporcional de la cuestión religiosa alcanzando el ámbito político, lo que se conoce como el comunalismo.

“No quiere decirse que la laicidad se convierta en una religión positiva o que el Estado asuma prerrogativas divinas… Sostenemos que no debe darse un estatus preferente a religión alguna”, precisó el expresidente, Dr. Radhakrishnan.

Y el exprimer ministro, Dr. Manmohan Singh, cercano el término de su gobierno, declaró que la lucha contra el castismo y el comunalismo era asunto impostergable para el engrandecimiento y unidad de la India.

No hay constitución perfecta o perpetua, pero los logros de la Constitución india se ven en todos los órdenes, por ello es tiempo para el mutuo aprendizaje y celebrar con fraternidad y buenos augurios este 70.º aniversario.

Publicado en El Tiempo el 12 de Diciembre de 2019

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Diego Junca