ASIA Y ÁFRICA EN LA MIRA: LLAMADO DESDE LA ACADEMIA
Asia es el gran protagonista del Siglo XXI y la fuerza de gravitación de tal hecho histórico se expresa con nitidez en elementos de alta incidencia mundial: la participación en el producto y en el comercio a escala global, el hecho demográfico con cerca del 60% de la población planetaria en su territorio, en cuatro países asiáticos (Bangladesh, China, India y Paquistán) se producirá la mitad del crecimiento de la población total prevista para 2050, buena parte de las tendencias geopolíticas adquieren materialidad en Asia, países co…
[4:17, 8/12/2022] Juan Alfredo Pinto: Mi artículo de hoy en A fondo de El Tiempo, comentarios bienvenidos:
ASIA Y ÁFRICA EN LA MIRA: LLAMADO DESDE LA ACADEMIA
Para A fondo de El Tiempo. Juan Alfredo Pinto, Exembajador en India y Turquía. Miembro de Aladaa y Red Asia
Asia es el gran protagonista del Siglo XXI y la fuerza de gravitación de tal hecho histórico se expresa con nitidez en elementos de alta incidencia mundial: la participación en el producto y en el comercio a escala global, el hecho demográfico con cerca del 60% de la población planetaria en su territorio, en cuatro países asiáticos (Bangladesh, China, India y Paquistán) se producirá la mitad del crecimiento de la población total prevista para 2050, buena parte de las tendencias geopolíticas adquieren materialidad en Asia, países co…
[4:17, 8/12/2022] Juan Alfredo Pinto: Mi artículo de hoy en A fondo de El Tiempo, comentarios bienvenidos:
ASIA Y ÁFRICA EN LA MIRA: LLAMADO DESDE LA ACADEMIA
Para A fondo de El Tiempo. Juan Alfredo Pinto, Exembajador en India y Turquía. Miembro de Aladaa y Red Asia
Asia es el gran protagonista del Siglo XXI y la fuerza de gravitación de tal hecho histórico se expresa con nitidez en elementos de alta incidencia mundial: la participación en el producto y en el comercio a escala global, el hecho demográfico con cerca del 60% de la población planetaria en su territorio, en cuatro países asiáticos (Bangladesh, China, India y Paquistán) se producirá la mitad del crecimiento de la población total prevista para 2050, buena parte de las tendencias geopolíticas adquieren materialidad en Asia, países como Japón, India, China, Turquía e Indonesia son decisivos en la estructura del G20, 40 de las mayores megalópolis del planeta, la mayor diversidad étnica y cultural, la mudanza de la riqueza(shifting wealth) hacia el oriente del globo, a la vez una pobreza agobiante que ofrece escenarios inquietantes en países densamente habitados y desiguales, la variedad de recursos naturales con epicentros hídricos como los Hymalayas, profundos impactos en materia de deterioro de la biosfera y problemas climáticos, los múltiples conflictos religiosos, las manifestaciones de etno-nacionalismo, los flujos migratorios, los enormes logros en materia educativa y tecnológica, las fuertes tendencias autocráticas en el orden político y las dificultades en materia de derechos humanos, los avances de las mujeres en contraste con la subsistencia de formas opresivas inadmisibles a la luz de principios universales, la gravedad de los problemas sanitarios, las epidemias y desastres naturales, la complejidad de las relaciones entre la sociedad y el mundo salvaje, son todas ellos elementos que dan cuenta de ese papel decisivo que convierte al gran continente en ineludible destino para Colombia e imprescindible componente de nuestra política exterior.
África por su parte, pasará de tener 1.206 millones de habitantes en el presente, a 2.508 millones en 2050 y unos 4.387 millones en 2100. Courrier International, el semanario que selecciona y traduce más de 1500 fuentes de prestigio en el mundo entero, ha dedicado buena parte de sus ediciones del último lustro a los emprendimientos de base tecnológica en los barrios populares de las ciudades del África Occidental. The Economist ha publicado múltiples informes. Causa impresión entre ellos aquel que lleva por título “El laboratorio de la revolución tecnológica”, el cual nos deja conocer las aplicaciones de la tecnología de drones en la distribución de medicamentos, así como las aplicaciones de alto contenido social en la telefonía móvil y el sistema de comercialización, pago y nanocrédito sobre la plataforma de telefonía celular , el cual es utilizado hoy por millones de microempresarios y decenas de miles de agricultores del cacao, el café y el algodón en numerosos países. Según el prestigioso magazine británico, los empresarios africanos “ya no se contentan con copiar o adaptar, sino que desarrollan sus propias innovaciones interpretando las necesidades locales”. Y Le Monde, convocó a la clase dirigente europea, hace ya seis años en la ciudad de Abidján en Costa de Marfil, al Seminario “África, Futuro del Mundo”.
Respetuosamente me reafirmo en mi planteamiento de hace dos años aquí en A Fondo: Colombia necesita una cirugía intraocular que corrija esa corta visión que afecta a nuestros líderes, y también requiere del tónico espiritual de los misioneros de la academia que nos han mostrado la otra cara de Asia, África y Oceanía, la del desarrollo tecnológico, la innovación y la inclusión social.
En virtud de lo anterior cobra gran importancia el Comunicado de los miembros de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y África ALADAA Nodo Colombia y de la Red Colombiana de Relaciones Internacionales (Redintercol) por medio del cual manifiestan su interés por participar de las conversaciones que se han convocado en la construcción del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026. Con independencia plena, los académicos resaltan el momento histórico del país en la evolución hacia una sociedad con mayor equidad en las oportunidades sociales y mejor conexión con el mundo. No obstante, en un nítido mensaje al Presidente de la República, al conjunto del gabinete ministerial y a la Dirección del Departamento Nacional de Planeación, manifiestan que al hacer una lectura detallada del documento recientemente compartido por el gobierno nacional que sintetiza las bases para la construcción del Plan Nacional de Desarrollo Colombia Potencia Mundial de la Vida, han encontrado con desconcierto que no existe referencia alguna a estrategias o acciones en torno a esfuerzos que promuevan el desarrollo y fortalecimiento de los lazos de Colombia con los países de Asia y África.
Los académicos señalan el evidente rezago histórico de Colombia en la integración con estos continentes que representa según su calificada opinión, un altísimo costo de oportunidad en la diversificación de socios comerciales, la atracción de inversión extranjera directa, los espacios para los empresarios colombianos en transferencia tecnológica y mercados y nuevos horizontes educativos para nuestra juventud.
Con muy buena documentación, la academia, como parte de la nación, con sobria presencia, aporta datos incontrastables. En la región asiática, hacia 2030, habitarán 2400 millones de personas de la nueva clase media con gran poder de compra según lo reporta el Banco Mundial. Hacia allí deben mirar nuestra política comercial y, su hermana inseparable, nuestra política de reindustrialización sostenible. África por su parte, será el continente con la mayor atracción de inversión extranjera y el dividendo demográfico más grande de la tierra.
Las peticiones de ALADAA y la Red Intercol son muy concretas: Incorporar elementos de inserción internacional dentro del Plan de Desarrollo, así: En el eje 4 de “Internacionalización, transformación productiva para la vida y acción climática” en los temas como la restauración ecológica y las energías renovables, contar con las contribuciones de países como Corea del Sur, Japón, India y China; en términos de bioeconomía, sociedad del conocimiento e innovación la relación con las economías asiáticas permite conformar agendas de diálogo, intercambio y cooperación; en materia de financiamiento, siempre que Colombia aguce su capacidad negociadora como parte de la nueva tarea de la política exterior, es posible lograr avances con la banca asiática en conectografía con programas de corredores económicos, conectividad física, vías secundarias, ferrocarriles y túneles, entre otros.
En cuanto a la relación con África, nuestra reindustrialización puede hallar espacios de mérito en cadenas agroalimentrias. Así lo enseñan las avanzadas comerciales. En las esferas del microfinanciamiento y el nanocrédito soportado en plataformas donde India y sus inversiones en África son vanguardia, nuestro esfuerzo de formalización y desarrollo integral de la economía popular asimilará experiencias y también ofrecerá asistencia desde el SENA y otras agencias.
En turismo sostenible, compromiso nítido del Gobierno Petro, aprovechando el claro criterio bajo el cual se han designado los embajadores para las misiones en África, los académicos detectan valiosas experiencias en países como Sudáfrica, Namibia, Kenia y Tanzania. Y claro, como es reconocido internacionalmente, el continente africano cuenta con un potencial para contribuir al eje de “La Paz Total” a través de las experiencias de posconflicto en países como Sudáfrica, Ghana, Kenia y el Congo.
Soy uno de los firmantes del comunicado en comento. Mis lustros de estudio sobre Asia, Eurasia y América Latina son el cimiento que nos permite recomendar con fundadas razones la puesta en la mira de la aproximación sugerida. Aunque en política exterior no se pueden desconocer los logros acumulados y siempre hay aspectos positivos a rescatar, en el caso del gobierno que ha tomado las riendas del país, será necesario introducir rectificaciones y construir nuevas líneas de actuación, algunas de las cuales ya señalan logros visibles, tales como la reapertura con Venezuela, las manifestaciones en los escenarios multilaterales, el replanteamiento de la política internacional frente a las drogas y la destacable cooperación con E.U. por la defensa del amazonas, esa esquina planetaria que alberga la quinta parte del agua dulce del mundo.
Conviene reiterar ahora el aserto fundamental: Colombia debe tener una política internacional multidireccional, con pertenencia múltiple, alta capacidad negociadora, con participación ciudadana, comprometida en la sostenibilidad planetaria, con un rediseñado panamericanismo y proyección a los demás continentes, profundizando los esfuerzos que inició en la última década para forjar una relación de consolidación con Europa, compromiso creciente hacia logros tangibles con Asia, y avance sistemático en sus relaciones con África y Oceanía. Desde luego, el tema latinoamericano y la cuestión migratoria tienen prioridad superior. La modificación de la actuación frente a Venezuela, buscando el restablecimiento de canales del tipo de los enviados especiales y la atención consular a los ciudadanos y, favoreciendo, dentro del respeto a la soberanía de los dos países, procesos negociados que permitan la superación de las problemáticas en cada país, están a la orden del día en la política exterior. El arranque de la rectificación ha sido notable.
Me identifico con los conceptos de multialineación. La política exterior de Colombia debe empoderarse en la Nueva Geografía del Mundo, elevando su capacidad negociadora con las grandes potencias tradicionales y emergentes, reconociendo convergencias sin subordinación y manejando una comprensión amplia, sin rotulaciones ni cargas ideológicas, sin dogmatismos económicos y con una honda conciencia de sus propias posibilidades. También comparto la visión de una participación activa de Colombia en el ámbito multilateral, con liderazgo propositivo frente a temas como la arquitectura financiera global, la lucha inteligente contra el cambio climático en procura de la descarbonización, la gestión global ante las grandes amenazas sanitarias y la forja de acuerdos para regular el uso de la analítica de datos sin menoscabo de la defensa de la libertad individual, la construcción de acuerdos innovadores frente al asunto de las drogas, las migraciones y la paz global.
Observo una gran coincidencia en la reivindicación de la reciprocidad y el beneficio mutuo en la política comercial. Si hay capacidad, real capacidad negociadora, el fiel de estas decisiones será el beneficio recíproco y el progreso del sector productivo nacional bajo preceptos de transformación productiva, innovación y desarrollo tecnológico. El mandato: la política industrial y la política comercial son dos alas de un mismo pájaro.
Y es ahí donde los ajustes institucionales son decisivos. Ya lo afirmamos: las estrechas relaciones entre las carteras de Relaciones Exteriores y Comercio, Industria y Turismo son uno de los ejes en la gestión pública moderna.
Las misiones diplomáticas han de ser objeto de ajustes: con embajadas compactas, podemos ampliar la red y tener un servicio exterior de mayor rendimiento. Los cuadros políticos de la Cancillería deben ser del más alto nivel, los diplomáticos calificados y competitivos. Las relaciones interinstitucionales de las entidades participantes en el servicio exterior precisan armonía y sinergia. La Cancillería y ProColombia deben ser hermanas siamesas si queremos responder por los desafíos que nos plantea el pobre desempeño exportador y la crisis de la oferta exportable. Un Ministerio de Relaciones Exteriores que plante nuevamente la bandera nacional en la nueva geografía del mundo.
Publicado en El Tiempo el 8 de Diciembre de 2022